

El malestar forma parte de la experiencia humana, aunque a lo largo de nuestra educación nos hayan empujado a evitarlo en lugar de aprender a hacer algo con él. Todos atravesamos emociones que nos incomodan: tristeza, miedo, ansiedad o enfado, entre otras, y a veces no tienen una causa clara ni una solución rápida, y nos toca aprender a sostenerlas y transitar por ellas en su dinámica cambiante.
Pues todas las emociones cambian. Aparecen y dejan de estar. A no ser que insistamos en ellas por otras cuestiones y necesidades inconscientes.
En este post exploramos cómo la creatividad puede ser una herramienta valiosa para transformar lo que sentimos en algo que podamos comprender y manejar mejor, incluso en algo que tenga un sentido de ordenación y consciencia.

No se trata de tener un talento especial o dedicarse al arte. Crear es algo inherente al ser humano y se manifiesta de muchas formas: escribir, dibujar, cantar, cocinar, bailar o imaginar algo nuevo.
Dar forma a nuestras emociones, sentimientos, imágenes, discursos, conflictos a través de estos actos cotidianos puede aliviar, ordenar e incluso transformar lo que nos ocurre. Habitar la vida desde el acto de crear.
La creatividad nos permite tomar un lugar activo frente a aquello que nos hace sufrir y que, muchas veces, está fuera de nuestro control.
Al contar lo que nos ocurre desde otra perspectiva o imaginar otros desenlaces, recuperamos la sensación de agencia que muchas veces el malestar bloquea. Yo no soy este/a que siente esto, sino este/a que hace esto con lo que siente.
Cada persona encuentra sus propias formas de expresión y tiene un sentido identitario ir reconociendo esas capacidades propias en «lo que somos».

El malestar puede estar presente de vez en cuando, pero también puede ser habitado con más conciencia, posibilidad de elección y autoconocimiento.
La creatividad nos ofrece abrir nuevas posibilidades y seguir construyendo sentido, incluso cuando todo parece tambalearse.
Si el malestar es frecuente en tu día a día y te cuesta manejarlo, contar con un espacio terapéutico acompañado por un profesional que respete, de espacio y potencie esa capacidad creativa tuya puede ser de gran ayuda.