Estrés

Si

  • Te encuentras desbordado por tareas o preocupaciones.
  • Estás teniendo dificultades para concentrarte
  • Estás sobrecargado de quehaceres y responsabilidades a los que no llegas.
  • Sufres síntomas físicos como dolor de espalda, problemas digestivos, pérdida de cabello, dolor de cabeza…
  • Tienes dificultades para conciliar el sueño.
  • Te sientes fatigado.
  • A menudo sientes ganas de llorar o sensación de opresión en el pecho.
  • Has tenido un aumento o disminución del apetito.

Probablemente estés sufriendo un problema de estrés. El estrés es una reacción natural con el fin de adaptarnos a las exigencias de nuestro entorno, pero cuando se mantiene en el tiempo o su intensidad es muy elevada, puede suponer un problema.

¿Qué es el estrés?

La activación fisiológica-psicológica es básica para llevar a cabo las actividades del día a día y poder responder a las demandas del entorno. En las ocasiones en que la activación sobrepasa los límites saludables y comienza a afectar al bienestar de la persona, entendemos que ésta experimenta estrés.

El tipo de vida contemporáneo, sobreestimulante y con unas expectativas y exigencias continuas, hacen que las personas solo puedan responder a ello con un nivel de activación elevado a lo largo del tiempo. Sin embargo, esto no es algo para lo que estemos preparados, pues si bien nos hemos adaptado a activarnos y responder ante situaciones puntuales (un peligro o un esfuerzo concreto), siempre que se nos somete a la continuidad de situaciones estresantes el ser humano suele enfermar presentando los siguientes síntomas:

  • Irascibilidad, variabilidad emocional, ansiedad, tristeza...
  • Dolores corporales debidos a la tensión muscular.
  • Incapacidad para concentrarse.
  • Pérdidas de memoria y falta de atención.
  • Alerta y angustia ante los errores.
  • Incapacidad de desconectar de las preocupaciones.
  • Insomnio
  • Agitación y sudoración.
  • Alteración de la conducta alimenticia.
  • Cefaleas y mareos.
  • Afectación de la conducta y el apetito sexual.
  • Problemas somáticos: digestivos, cutáneos, alopecias, etc.

Qué puedes hacer si sufres estrés

Si estás atravesando una etapa puntual de estrés por alguna circunstancia, estas pautas básicas te pueden ayudar a manejarlo en un primer momento.

  • Planifica tus horarios con antelación, de modo que tengas tiempos asignados para tus tareas, alimentación, higiene, sueño y descansos. Trata de tener unas expectativas realistas y de cumplir con el horario que te has marcado. Puede ayudarte llevar una agenda diaria.
  • Busca algunos momentos para hacer alguna actividad que disfrutes. Te ayudará a sentirte mejor y puede ser un modo de motivarte.
  • Dedica unos minutos al día a encontrar un estado de relajación: puedes practicar ejercicios de respiración, técnicas de relajación como la relajación muscular progresiva de Jacobson, ejercicios de imaginación, meditación o Mindfulness.
  • Tómate algún tiempo para pensar y analizar cómo te sientes. Esto te ayudará a evaluar cómo te encuentras y a identificar si necesitas introducir algún cambio en tu día a día para sentirte bien.

Estas pautas básicas pueden ser un apoyo en las etapas en las que sentimos estrés. Sin embargo, cuando a lo largo de tu vida se repiten situaciones de estrés elevado, o si llevas tiempo sufriendo un estrés del que no sientes control y que está afectando a tu salud y calidad de vida, es importante que consultes con un psicólogo especializado que te ayude a analizar el origen de este problema y a explorar las vías para manejarlo.

Cómo entendemos el estrés

En INTRO pensamos y hemos comprobado que el estrés, en la mayoría de las ocasiones, es la reacción de nuestra mente y nuestro cuerpo ante una realidad que nos sobrepasa y ante la que no podemos huir o desaparecer, sino ante la que tenemos que actuar. Dado que no hay escapatoria, nuestra respuesta sucede en nosotros mismos. Si esto es puntual, no hay problema; la dificultad viene cuando es mantenido en el tiempo.

¿Qué puede hacer que se mantenga en el tiempo una situación estresante?

1. La propia circunstancia externa en sí misma.

2. La manera de vivirlo de la persona, debido a cuestiones personales, conscientes e inconscientes, que hacen imposible atajar ese estrés.

En este segundo caso, desde INTRO hemos comprobado que, debido a cómo es la persona y qué ha ido experimentando en su vida, la forma de vivir una situación estresante no será igual en todos. Desde experiencias traumáticas a expectativas, de miedos a ideas de uno mismo, de seguridad interiorizada a deberes asumidos, y un largo etcéra, hace que lo que para uno es una situación motivadora, para otro es paralizante.

Por ello se hace fundamental comprender el estrés de una manera profunda y ver qué significa para la persona. Solo así podremos ayudarle a desmontarlo y liberarse de esa dinámica.

Cómo tratamos el estrés

La manera de trabajar el estrés, como el resto de síntomas, parte de escuchar a la persona y conocerla. Éste es el paso fundamental para comprender en qué circunstancia está inmersa y quién es ella en base a esa circunstancia.

Cuando dejamos que la persona se exprese vamos conociendo sus dinámicas, sus vínculos, su manera de interpretar la situación, su idea de sí misma, etc., y vamos viendo las trampas e inercias en las que se encuentra bloqueada. Cuando esto se asocia a una situación puntual que esté viviendo, iniciamos dos trabajos. Uno centrado en el presente de la persona y su circunstancia, y otro buscando las dinámicas históricas que se repiten y explican esta manera de sentir y vivirse en el presente.

Toda experiencia es subjetiva y es esa subjetividad la que necesita comprender la propia persona, pasando a tener control sobre ella.

En este caso resulta muy esclarecedora para nuestra manera de trabajar la cita de Proust que dice “aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia”. En el estrés, cuando nosotros cambiamos y dejamos de estar en alerta, más tranquilos con nosotros mismos y el mundo, todo cambia y los síntomas dejan de cumplir su función.

¿Necesitas consultar con un psicólogo?

Solicita una cita ahora mismo